Los militantes sindicales, sociales y políticos con vocación para construir la fuerza popular organizada que sustente en la Ciudad al proyecto nacional que encabezan los compañeros Néstor Kirchner y Cristina Fernández, convocamos a los porteños a sumarse a La Tendencia Nacional y Popular, un espacio político para nutrir desde el compromiso y la acción el desarrollo del Encuentro Popular para la Victoria. Interpelando a todos los sectores con amplitud y generosidad, afrontamos el desafío de consolidar la transformación que se inició en nuestro país el 25 de mayo del 2003.

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06 diciembre 2010

Compañero de La Tendencia refuta a periodista del diario español El País

A la periodista Rosa Montero se le salió la cadena cuando vio al pueblo argentino en las calles tras el fallecimiento de Néstor Kirchner. Y escribió en el diario español El País una catarata de pavadas reaccionarias. Sin embargo, un compañero de La Tendencia la puso en vereda. Compartimos el artículo de la escriba y la respuesta de nuestro amigo kirchnerista.


Dolor

Por Rosa Montero


Estoy en Argentina, país que amo, en plena resaca mortuoria por Kirchner. Desconfío de las multitudes emborrachadas de sentimientos y me asustan esos paroxismos colectivos que hacen que tu criterio individual desaparezca sumergido en la masa. Diversos experimentos científicos han demostrado que el ser humano prescinde con temible facilidad de su responsabilidad moral si se siente amparado por la muchedumbre. De hecho, ese es el principio que desencadena los linchamientos. Además, la horda enardecida y unánime posee un atractivo venenoso al que nadie es inmune; por ejemplo, los grandiosos desfiles del nazismo eran de una belleza contagiosa, como demostró la cineasta Leni Riefenstahl. Quiero decir que, de primeras, la marea necrófila que vive Argentina me resultó inquietante.


Y, sin embargo... recuerdo otro pantano emocional parecido, la muerte de Lady Di. Y recuerdo lo que me dijo al respecto la premio Nobel Doris Lessing: "Sí, al principio la exagerada respuesta popular me resultó falsa y desagradable, hasta que me di cuenta de que en realidad todo el mundo está muy necesitado de llorar". Cierto: nuestra sociedad vive de espaldas a la muerte y hemos perdido para siempre los viejos ritos sociales funerarios. En 1987 cubrí como periodista el naufragio de un pesquero gaditano: de sus 12 tripulantes fallecieron 10. La llegada de los cadáveres al pequeño pueblo del que procedían me dejó boquiabierta: todos los vecinos en la calle, sollozos, alaridos, abrazos, plañideras, mujeres repartiendo tazones de caldo con humeantes ollas. Todo tan excesivo pero también, seguramente, tan consolador: fue una muestra última de los antiguos duelos.

Hoy, en cambio, ya no sabemos compartir nuestras penas. Por eso necesitamos una excusa ajena con la que poder llorar en común el dolor propio.



La respuesta del compañero José Leandro Josipovich no se hizo esperar.


Señora, acabo de leer su artículo publicado en “El País” (“Dolor”), el segundo, creo, que le dedica a la Argentina en pocas semanas. Recuerdo el anterior, donde plasma una instantánea a la fecha sobre la Policía Argentina, haciendo gala de un desconocimiento supino del problema en sí. Escribir sin trabajo previo de documentación siempre es riesgoso.

En éste último dice amar al país. Puede ser. Lo que es seguro es que no lo entiende.


Desconfía Usted de las “multitudes emborrachadas de sentimiento” y le asustan “esos paroxismos colectivos que hacen que tu criterio individual desaparezca sumergido en la masa”. Esto se explica con muy pocas palabras: Usted no es una escritora popular. Esto sea dicho en el buen sentido ideológico del término. No me refiero a libros vendidos, que también los vendió Corín Tellado. Claro, ella al menos no se arrogaba el derecho de juzgar el comportamiento de un pueblo.


El criterio individual no desaparece, se conjuga con el de tantos millones para conformar lo que por estos lares llamamos ser nacional. La 2ª República Española dio al mundo un hermoso ejemplo de ello (soy nieto del exilio). Pero del 75 en adelante, ni noticias. Solamente negociados, “pactos de la Moncloa” y corruptelas diversas para que el fascismo quede impune. Total, destapamos fosas comunes 50 años después, pero de Justicia, nada. Si Garzón intenta investigar, que vaya preso. El caso es no tocar a los de siempre. Coincidirá en que esta no es la mejor base moral para construir una sociedad democrática.


Esta es una de las razones por las cuales nuestro ex presidente Kirchner fue y es llorado y recordado por su pueblo. Desactivó las triquiñuelas de la derecha para escapar con la suya y devolvió a los genocidas al lugar donde deben estar: la cárcel.


Pero no fue sólo eso. También lo sacó del pozo económico a donde lo habían conducido los ideólogos aliados de los asesinos de la dictadura. Hoy día tenemos mucho menos de la mitad de la relación deuda/PBI de España, y un tercio de los parados. Falta mucho, lo admito, pero estamos firmes en el camino.


En este país no hay partidos de oposición que se puedan llamar como tales. ¿Por qué? Porque las propuestas de todos ellos, neoliberales, ardieron en las llamas del 2001, hundidos por un pueblo cansado de las miserias a que fue sometido.


La oposición son los medios de comunicación oligopólicos. Esos donde Usted escribe. Botón de muestra: vino Usted esta vez al país a ser jurado de un concurso literario organizado por el diario “Clarín”, cuyo imperio mediático tuvo origen en contubernios con la dictadura y cuya dueña está fuertemente sospechada de ser apropiadora de niños secuestrados por el Terrorismo de Estado.


La comparación con las masas que muestra Leni Reifenstahl me parece, no puedo negarlo, una canallada. Un buen trabajo de respaldo a su artículo podría haber sido detectar cuántos campos de concentración tiene la democracia Argentina, cuántos presos políticos, cuántos asesinados, cuántos torturados, cuántos discriminados siquiera. Si encuentra alguno, ahí sí podremos discutir. Por el momento, miente.


Señora, algo es seguro. Con su miedo a las masas, Usted no hubiese sido una miliciana en el ´36, tampoco una “sans culotte” en la Revolución Francesa. Más bien la veo como una burguesita que espera que los beneficios que se ganaron las otras le sean echados por debajo de la puerta. Si Dios quiere.


Su contrapartida del entierro de Diana me parece risible. Que Corín Tellado la perdone.


Consejo: trate de entender a otros pueblos antes de escribir sobre ellos. Y lea a Almudena Grandes. Ella le puede dar un par de consejos.


No la saludo.

José Leandro Josipovich

01 noviembre 2010

Carta desde el corazón



Hoy me levanté con una sensación extraña, como si algo me faltara. Con una mezcla de mucha tristeza y un gran consuelo. Porque hoy nace un mito, el primer y único mito en mis tiempos: nací en 1980 y crecí al calor de las políticas de los 80 y 90, he visto cómo esas políticas destruían mi país, cómo se destruían las conquista de Perón para los trabajadores con la flexibilización laboral, la educación pública y las escuela técnicas y oficios condenando a millones de jóvenes a la dependencia de planes sociales y, por consecuencia, a la pobreza total.

Esas políticas hicieron que millones de personas, en su mayoría jóvenes, descreyeran totalmente de la política. Yo, como muchos jóvenes de este país, crecí con el sálvese quien pueda, la pobreza, la falta de oportunidades, el “para qué estudiar si no hay trabajo”, el "¿no ves los viejos que laburaron toda su vida y hoy no tienen qué comer?”, el “no te metás”, “algo habrán hecho”, “todos los políticos son iguales, una mierda” y el “QUE SE VAYAN TODOS”. Toda una generación de despreocupación total por el otro, por el país. Me críe en una villa de emergencia de la Ciudad de Buenos Aires, conocí y viví entre la droga y la delincuencia, mi papá delincuente y, desde que tengo uso de razón, preso con pequeños lapsos de libertad. A raíz de la vida que llevaba siempre terminaba preso. ¿Y qué podía salir yo, con el país que me tenía y el contexto en el que me criaba? Otro delincuente, marginal, lleno de odio e impotencia por la suerte que me tocó. Porque yo no elegí ser lo que fui y la vida que me tocó me fue llevando. Algunos podrán decir podía haber hecho otra cosa pero, cuando no tenés esperanza, todo parece inútil. Cuando das la dirección de donde vivís y te niegan la posibilidad de trabajar o, aún peor, de estudiar en un colegio que es de todos; cuando todo lo que ves es miseria; cuando ves que la sociedad cada vez es mas injusta y desigual y los representantes de esa sociedad son más de lo mismo, los caminos y las ganas se te acortan.

Un poco por resentimiento y otro poco porque la vida me fue llevando, elegí la delincuencia y las drogas. Durante muchos años, todo me dio igual: vivir, morir, lastimar, robar. Si total, era lo mismo aquel que afana o el que labura como un gil.
Así, terminé en 2003 en la cárcel de La Plata, más precisamente en el penal Número 9, por un hecho delictivo en el que me dieron cuatro tiros. Estaba jugado. En ese mismo año asumía el señor Néstor Kirchner como presidente. Para mí, uno más.

Y comenzó a transcurrir su gobierno. Mi mamá, por primera vez, recibió la pensión por ser madre de siete hijos. Empecé a ver, por primera vez, un presidente que tenía rebeldía. Me llamaba la atención lo claro que le hablaba a la gente y me llegaban las noticias de que en mi barrio, “Ciudad Oculta”, a través de la fundación Madres de Plaza de Mayo, el Gobierno Nacional construía, por primera vez en la historia del barrio, departamentos. Se los entregaba a la gente sin pedirles nada a cambio y generando cientos de puestos de trabajo. Mi barrio, tan olvidado por tanto tiempo, estaba viviendo momentos hermosos, y eso me hizo recordar cuando mi abuelo me contaba, llorando, de los tiempos de Perón y cuando con Eva le dieron su primer departamento. Sentí que algo estaba pasando y me dieron ganas de estudiar. Terminé la secundaria en la cárcel, mientras seguía observando por los medios y lo que mi familia me contaba lo que pasaba en el país. Lo que más me llamaba la atención de Néstor era su rebeldía: me sentía identificado en esa rebeldía ante los grupos de poder, los Estados Unidos, los medios. Me gustaba que no se arrodillara como otros presidentes, la sinceridad con la que hablaba y el hecho de que lo que decía era lo que hacía.

Quizás, yo en particular, por haber estado preso, lo noté más. Pero cuando a fines del 2008 recuperé mi libertad, me encontré con otro país: yo fui preso con un país devastado por tantos años de conducción corrupta, que venia del infierno del 2001, y recuperé mi libertad con un país que estaba de pie.

Así comencé a militar con mis amigos, Mope y Chan. La situación me obligaba. Pude entender el momento histórico que vivimos, que la política tiene un gran valor. Sentí esperanza de que se pudiera hacer algo distinto. Por primera vez, tuve orgullo de ser argentino.

Por eso, hoy siento una mezcla de sentimientos. Se fue el hombre que hizo posible que recuperara la fe, la dignidad y el orgullo de ser argentino, pero nace un mito, el único mito de mis tiempos. Siento que soy parte de la historia, que cuando pasen los años voy a poder contarles a mis nietos que yo conocí, milité y fui parte de un hermoso tiempo de cambio y reivindicaciones. Néstor condujo y construyó este proyecto. Me quedan los ideales que me supieron inculcar, la tremenda responsabilidad de continuar con su legado, construyendo organización popular, inculcando a otros los mismos ideales, transmitiendo la esperanza y la fe que me transmitieron y, sobre todas las cosas, la convicción clara de que este es el proyecto más peronista. Nadie construyó más viviendas y hospitales, ni reivindicó las conquistas sociales del peronismo como este proyecto. Ninguno aumentó a los jubilados y ni se acordó de los millones de viejos que no tenían aportes, ni se atrevieron a la estatización de las AFJP, las paritarias, la unidad de Latinoamérica, la Ley de Medios y muchas cosas que, si me pusiera a enumerar, no me alcanzarían las hojas. Escribo esta carta por que necesitaba desahogarme. Yo, que viví en el infierno de la delincuencia y las drogas, sé de perder seres queridos: mi papá y mis mejores amigos están muertos, pero lo de Néstor me superó. Estoy triste y quiero decirle al que quiera escuchar que, cuando Kirchner asumió, yo estaba preso por robo. Hoy tengo trabajo, soy militante de este proyecto Nacional y Popular, y cuento con una familia hermosa con tres hijos, proyecto de vida, solidaridad, orgullo, dignidad, ideales y, sobre todas las cosas, rebeldía contra toda injusticia. Si esto no es inclusión y lucha contra la delincuencia, ¿puede alguien decirme qué es? Todo esto se lo debo e Dios y a este proyecto. O sea, a Néstor Carlos Kirchner.

Por mi vida, por mi familia, por mi trabajo, por mis convicciones y por el país que me dejas, ETERNAMENTE GRACIAS, NESTOR KIRCHNER

Alejandro "PITU" Salvatierra
Militante de La Tendencia Nacional y Popular

Acá está la respuesta de la Tendencia a la operación de prensa de los diarios Clarín y Perfíl.

Néstor vive en el pueblo

Recién llego de la plaza. Me duele mi maldito tobillo con su interminable esguince crónico. Me duelen los pies por las horas de ayer y también las de hoy. También la espalda por cargar un equipo de mate de aquí para allá. Pero eso es secundario ahora. Es un dolor tan banal hoy. Porque te juro que me duele mucho más el alma. Muerdo mi labio para contener el llanto. Me duele, amigo, me duele la ida del único presidente que consiguió mi simpatía. El único hombre que a base de convicciones y de hechos, me llevó a acompañar un proyecto de país que encabeza hoy Cristina. Me duele hermano, cómo no llorar. Me detengo, paro, respiro, intento que desaparezca ese nudo en la garganta pero las ganas de romper en llanto siempre vuelven. Atónito miro a Cristina como soporta estoica frente al féretro. Ella consuela a los que la saludan. Ella consuela a un país. ¿Y Yo? ¿Soy digno de quebrarme ante la imagen de mi presidenta? ¿Yo, que solo soy un pequeño ladrillo de este proyecto? Paro, me insulto, me reniego a quebrarme pero es inevitable. Néstor nos hizo volver a creer. Logró que recuperemos la alegría, la esperanza y la fe. Y bien sabemos vos y yo que la fe es capaz de lograr lo que uno se proponga. Por primera vez los jóvenes nos volcamos a la política, volvemos a creer que la política es la mejor y única herramienta que permite transformar la realidad.

Creíamos en un proyecto. Veíamos a esos políticos entre nosotros. Nos veíamos juntos en las marchas no para reclamar, sino para sostener derechos. Para bancar los cambios positivos que este gobierno logró. A estas cosas nos llevaron las ideas, los hechos concretos, las conquistas de este gobierno que seguiremos defendiendo.

Pero todo lo logrado hasta aquí, hoy no importa. Es insignificante. Hay dolor, amigo, verdadero dolor. Si vieras las caras en esa plaza de Mayo, Dios. Vi el dolor. Era un gran velorio. Éramos todos iguales. Lloraban todos. Nos sosteníamos uno al otro. El silencio se apoderaba de la plaza hasta que ésta irrumpía en aplausos espontáneos. ¿Sabés qué? Todos estaban tristes, todos sufrían, todos lloraban, pero Cristina no. Ella seguía erguida frente a los restos de Néstor. Sabe, en el fondo, que tiene que sostener a un pueblo que hoy está destrozado. Cristina no se muestra endeble porque no lo es. El solo hecho de imaginarla en su cuarto, sola, abrazada a sus hijos, o en el avión, rompiendo en llanto, me llena de angustia y dolor. Hoy Cristina nos abrazó a todos, en nombre de Néstor. Qué decirte hermano más allá de la tristeza que nos hunde. Qué decirte Néstor mas que palabras de agradecimiento. Qué decirte a vos Cristina. Qué decirte en este momento. Solo quiero que sepas que éste militante está para sostenerte y acompañarte. Que no estás sola. Que hay millones de argentinos que marchan silenciosamente detrás de este proyecto bien catalogado Nacional y Popular.

Tristeza, dolor y firmeza ensamblan este día. Entereza, coraje y orgullo, definen hoy a Cristina. Honor, memoria y bronce le espera a Néstor Kirchner. Que seguramente, para no perder la costumbre, debe estar armando flor de quilombo allá en cielo, poniéndolo nervioso al Barba y discutiendo con Evita, el Che y tantos otros en cómo profundizar el modelo.

Ya no somos pequeños revoltosos con ideas. No. Ahora somos un grupo detrás de una idea y a eso, a eso ya nadie lo puede parar.