28 diciembre 2010
El macrismo se fue a febrero, con la Coalición Cívica y Proyecto Sur
Así, el oficialismo en la Ciudad consiguió un bálsamo de 300 millones de pesos que provendrían de la recaudación de los Ingresos Brutos, aunque se postergó para el próximo 21 de febrero el debate sobre el proyecto de presupuesto. Pasadas las 23:30, levantaron sus manos a favor del colchoncito financiero los 24 ediles del Pro y los ocho aliados de la jornada, mientras los cuatro diputados del Bloque Peronista votaban por la negativa. “La Coalición Cívica le da la plata a Macri pero todavía no se sabe en qué la va a gastar”, graficaron desde el Encuentro Popular para la Victoria.
Desesperación ante lo inexorable
“Le pido un esfuerzo a la oposición”, dijo a las 21:03 el titular del bloque de diputados del Pro, Cristian Ritondo. Abatido por la imposibilidad de plasmar en el recinto los acuerdos que se tejieron con la CC y Proyecto Sur, el dirigente de Mataderos ensayaba una pirueta más a la espera de que los lilitos y los pinitos -bautizo anónimo en Perú 160 para los seguidores de Carrió y Solanas- ocuparan sus bancas, mientras el vicepresidente de la Legislatura, Oscar Moscariello, ordenaba que se frenara el reloj para dilatar el tiempo de tolerancia a la demora.
Quince minutos después, irrumpieron en el recinto los seis soldados de Carrió, comandados por el chaqueño Fernando Sánchez. “Che, estamos solos, es una cagada”, le susurró la legisladora Diana Maffía a su compañera Rocío Sánchez Andía, quien no ocultaba su fastidio por garantizarle el quórum al Pro.
El líder de la bancada de la CC pidió la palabra y solicitó un nuevo cuarto intermedio hasta las 22, mientras filosofaba sobre la “responsabilidad institucional” para justificar su presencia allí. En tanto, el bloque presidido por Fabio Basteiro crujía sin cesar por las negociaciones que había emprendido la semana pasada el amigo personal de Solanas y vicepresidente segundo del cuerpo, Julio Raffo, para colocar a Beinusz Szmukler en el Consejo de la Magistratura a cambio del apoyo de sus compañeros de bancada al Presupuesto 2011.
Desde la tarde, circularon versiones que daban por cerrado un pacto entre el macrismo, la CC y Proyecto Sur en esa dirección. Por medio de la red social Twitter, Basteiro se apuró a desmentir el trascendido. “Lección número uno para la nueva política: no hacer acuerdos que no resistan un tweet”, escupió por esa vía la diputada Gabriela Cerruti.
A pocos minutos de las 22, las febriles discusiones entre los presidentes de bloque se habían trasladado al despacho de Moscariello, donde también estaban el titular de la Comisión de Presupuesto, Álvaro González, y el compañero Francisco Nenna. “Nosotros no negociamos nada”, bramó enfurecido Basteiro, y González retrucó mostrándole un papelito con la firma de Tomás Raffo, sobrino y asesor del abogado de Solanas, que enumeraba una serie de pedidos para votar por la afirmativa.
Trabada la disputa, el kirchnerismo, el PJ, el ibarrismo, el MST, Igualdad Social y Proyecto Sur abandonaron el reducto del Pro, pero los macristas se quedaron con la CC y los radicales Claudio Presman y Rubén Campos. Según fuentes del oficialismo, los diputados de la UCR facturaron “torpeza” a la fuerza política de Mauricio Macri. “Ustedes arreglaron con Proyecto Sur y, como se les cayó el acuerdo, nos vienen a buscar a nosotros”, habrían enrostrado con despecho, y culminaron lapidariamente: “ahora no les votamos nada”.
El saldo y los heridos
Cuando la CC, la prima de María José Lubertino y Fernández se sentaron a sus bancas, el resto de los bloques se había arracimado en la oficina de un diputado opositor. Algunos, demasiado atados de pies y manos como para bajar y acompañar al Pro como hubieran deseado; otros, saboreando la evidente debilidad política del macrismo.
Mientras seguían el derrotero de la sesión por televisión, los legisladores de Diálogo por Buenos Aires, Encuentro Popular para la Victoria, Bloque Peronista, Nuevo Encuentro, MST e Igualdad Social firmaron un comunicado conjunto en repudio a la transacción de voluntades para aprobar un presupuesto que reproduce y profundiza la desigualdad y la transferencia de recursos públicos al sector privado. Proyecto Sur se negó a rubricar el documento. “Nosotros nos estamos preparando para gobernar la Ciudad y no podemos dejar al oficialismo sin una herramienta para gestionar”, habrían dicho cerca de Raffo.
A su vez, el teléfono de Ritondo, quien llegó a ofrecer su renuncia a la presidencia del bloque, no paraba de sonar. Desde Bolívar 1, seguían con celo los avatares de una sesión que empezó el miércoles pasado pero cuyos acuerdos se tramaron, con tanta paciencia como inutilidad, desde hace más de un mes.
Y es que el balance no es alentador para Macri. Procesado por espionaje, cercado por conflictos sociales que no quiere ni sabe resolver e incapaz de consolidarse como el referente de una derecha que le presta creciente atención al caudillo represor Eduardo Duhalde, cerró el año sin presupuesto y con un tendal de heridos en batalla.
Club Albariño: un rompecabezas para armar
En la noche del 12 de diciembre, cuando la noche caía sobre Buenos Aires, las sombras de los ausentes del banquete de la democracia, como en una película de Stephen King, se decidieron a resucitar.
Unas 60 familias agujerearon una pared y se instalaron para ensayar una gambeta a la miseria en la propia cancha de fútbol del Club Albariño, cercano al Parque Indoamericano. Allí mismo otros desarrapados como ellos habían intentado unos días antes patentar el mismo sistema: ocupar un terreno para negociar después la concesión de una vivienda.
Inmediatamente, los vecinos de Lugano dieron comienzo a una épica “resistencia”, apedreando e insultando a los “intrusos”, que debieron ser protegidos por la policía, ante el peligro de que se sumaran más víctimas a las tres que hubo antes en el Indoamericano. El origen de los incidentes podría rastrearse hasta el discurso impecablemente racista del líder político de la Ciudad, Mauricio Macri, que desde la toma del Indoamericano venía pidiendo “mano dura”, policías “que cumplieran con su deber” y hasta minimizando las muertes y las reacciones de algunos vecinos de Villa Soldati, que intentaban conseguir una deletérea justicia por mano propia.
Sus palabras remiten a la teoría de la conspiración que esbozó la ministra de Defensa Nilda Garré, ya que son el complemento ideal de las acciones de algunos punteros del PRO, que habrían fogoneado la ocupación de ambos predios –el del Indoamericano y éste del Club Albariño- para “limar” en lo posible la popularidad de una presidenta que se encamina hacia lo que parecería ser, a priori, un triunfo histórico en las elecciones presidenciales del 2011. Por estas razones, los funcionarios porteños sabotearon las negociaciones y pidieron mano dura, ya que si había negociación se mostraba debilidad y si había represión se podía cargar al gobierno nacional con muchos muertos más de los que ya hubo.
El líder político de la Ciudad volvía a esquivar el bulto a sus obligaciones, ya que éste suele ser su objetivo: echar las culpas a los demás por sus propios incumplimientos.
Tras cuatro días de inútiles negociaciones, ya que los líderes ocultos de la toma –de los que hoy tres tienen orden de captura- siempre buscaron alargar las negociaciones, negándose a aceptar otra cosa que una vivienda, el 16 de diciembre, el juez federal Daniel Rafecas ordenó el desalojo pacífico del predio, sin poner un plazo de cumplimiento perentorio.
Un Club con historia
El presidente del Club Albariño es un veterano dirigente peronista, que alguna vez ofició de guardaespaldas del asesinado líder de la Confederación General del Trabajo, José Ignacio Rucci. Jorge San Pedro, de 72 años, es uno de los míticos Hermanos Corea, que supieron ser también laderos del líder metalúrgico Lorenzo Miguel.
San Pedro preside el club desde hace un año y tres meses, al que asegura que suele ir “desde los ocho”. De todos modos, debió salir a desmentir algunas acusaciones que lo involucraban con la toma del terreno. Lo mismo reconoce que “hay punteros involucrados, yo no sé de dónde son”.
“Que se investigue”, solicita el antiguo guardaespaldas ante las versiones, para luego tomar distancia del Peronismo Federal, con el que algunos lo vinculan: “ya no tengo vínculos políticos”, le contestaba a un periodista, casi pareciéndose a un león herbívoro.
El juez Rafecas, entretanto, debió intervenir en la causa porque en su juzgado está archivado un expediente por los terrenos del Club Albariños, que en la era mesozoica, cuando la Argentina era un país precipayo, pertenecían a la no menos prehistórica empresa Empresa Nacional de Teléfonos (ENTel).
Una “heroica” resistencia
Dos días después de la toma, en un caluroso martes 14 de diciembre, un grupo de supuestos habitantes del barrio de Villa Lugano comenzó a apedrear a los ocupantes del club. Al frente del grupo de lanzadores estaba un hombre de unos 40 años, que se identificó como Luis y que reportaba a un hombre que manejaba un auto marca Volkswagen Bora.
Aparentemente, éste era el líder de los agresores y sería Eduardo “Manzana” Santoro, miembro “caracterizado” de la hinchada de Nueva Chicago y hermano de Miguel Angel “Manzanita” Santoro, un barrabrava del club Boca Juniors que fue asesinado de dos balazos a fines de diciembre de 2006, apenas a cuatro cuadras del Albariño, en Santander al 5300.
Un matutino porteño fotografió a los integrantes del grupo que lideraba Luis, que sería el mismo que un rato antes se había entremezclado con los vecinos de la zona, que cortaron la autopista Dellepiane cerca del Parque Indoamericano y había atemorizado a varios pobladores.
Las razones de la toma
Dicen los pobladores que los alquileres de las míseras habitaciones en las que deben vivir quienes no poseen vivienda, en las villa circundantes al Parque Indoamericano y al Club Albariño, cuestan no menos de 500 a 800 pesos y que casi todos los dueños se niegan a alquilarlas a quienes tengan niños.
Ésta es una de las razones por las cuales cientos de familias, ilusionadas por la posibilidad de acceder a un techo propio, se embarcaron en la difícil batalla de ocupar terrenos para exigir a un gobierno –que antes probó su sordera en múltiples ocasiones-, que construyera viviendas para ellos.
Las otras razones tienen que ver con los vendedores de ilusiones, muchos de los cuales son funcionarios del gobierno porteño. Dos días antes de la ocupación del Parque Indoamericano, el jefe del Gabinete de Ministros de Macri, Horacio Rodríguez Larreta, había prometido que se les darían títulos de propiedad a los habitantes de las villas porteñas.
También existen acusaciones que complican con la preparación de la toma a Miguel Ángel Rodríguez, alias “El Comandante”, un ex funcionario de Carlos Grosso y de otros gobiernos que le sucedieron. Ésta será una línea de investigación que alguno de los jueces deberá seguir para llegar a comprobarla, aunque existe la dificultad de que los acusadores conviven en el territorio con los secuaces de Rodríguez, por lo que, por más veraces que sean sus palabras, el viejo “apriete” pondrá en peligro la ratificación de las denuncias en sede judicial.
Si a este zafarrancho se le suman las promesas de urbanizar esas mismas villas y las listas confeccionadas por distintos gobiernos, que incluyen a cientos de pobladores que esperan por la construcción de sus viviendas, el cóctel era ya explosivo y, en los primeros días de diciembre, detonó cuando los pobladores, desesperados por la falta de respuesta a sus reclamos, se lanzaron a la ocupación sin niveles de organización suficientes.
Lo peor es que el presupuesto anual del Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) se encuentra ejecutado en 2010 en apenas un 18 por ciento, algo que su presidente Omar Aboud asegura que no es verdad y que en realidad a fin de año habrá sido ejecutado en un 70 por ciento.
En primer lugar, el difícil que se ejecute un 50 por ciento de las partidas asignadas para vivienda en apenas un mes. En segundo lugar, cuando se le pidieron precisiones a Aboud sobre el nivel de ejecución, salió del paso cuestionando el período de tiempo que había sido medido por los que evaluaron que sólo se había gastado el 18 por ciento. Éstos, en realidad, tomaron como período el año en curso, algo que Aboud no logró desmentir.
Por estos días, el gobierno nacional –ante la deserción del gobierno porteño, cuyos funcionarios claman casi histéricamente por un escarmiento- intentaba destrabar el conflicto en forma pacífica y ordenada, tratando de evitar el uso de los garrotes policiales. Ya quedan en el Albariño unas pocas familias, pero el problema aún no está resuelto.
Sería un despropósito solucionar los problemas de vivienda que sufren los habitantes del territorio peor gobernado del país con palazos y disparos, cuando el conflicto podría resolverse solamente con sentarse a hablar y negociar con los más humildes.
Claro, que para esto habría que tener un gobierno que tenga la voluntad política de resolver los problemas de los más humildes, en lugar de que su máximo dirigente se dedique a pavonearse por toda la provincia de Córdoba con un basquetbolista de la NBA, una sigla que podría significar Necesidades Básicas Abandonadas.
Nilda Garre al frente del nuevo Ministerio de Seguridad
La Tendencia saluda la creación del Ministerio de Seguridad y fundamentalmente el nombramiento de Nilda Garre al frente. La seguridad es uno de las mayores preocupaciones de la sociedad y es necesario que el problema se aborde desde una mirada nacional y popular, que emprenda el tema con valores democráticos y rechazando las políticas demagógicas e improvisadas, expresadas por la criminología mediática, que sólo agravan el problema y reproducen la violencia
Acompañamos a la flamante Ministra en su posicionamiento frente a las fuerzas de seguridad con el objeto de que la política del poder ejecutivo gobierne la seguridad y, de esa manera, limitar los instintos de autonomía policial.En este sentido, la Ministra removió y renovó la cúpula policial y reforzó normativamente el criterio de no represión de la protesta social en un gesto de política pública fundamental en este proyecto. Ante las presiones de la derecha acérrima expresadas a través de Macri y Duhalde , multiplicadas con saña durante día y noche por el dispositivo mediático, es necesario recordar las palabras de la presidenta en su discurso del 20 de diciembre de este año
“Por eso tenemos muy en claro lo que puede ser una manifestación social de lo que es el crimen o el delito, y el abordaje diferente que ambas situaciones merecen. No se puede proceder de la misma manera frente a delincuentes organizados que frente a lo que pueden constituir manifestaciones sociales, aún cuando esas manifestaciones sociales no adopten medidas o conductas que deban ser imitadas”.
Confiamos en que la nueva gestión produzca estadísticas confiables sobre el delito y que conduzca una política criminal de persecución a los verdaderos delincuentes que afectan el bienestar general y la libertad de los argentinos y argentinas.
Es necesario que las fuerzas de seguridad eliminen los estigmas con los cuales trabajan en el territorio; que persigan el delito y no “desvíos morales”, que cuiden a los jóvenes y no que los castiguen: y que defiendan a los que menos tienen.
11 diciembre 2010
El problema no es el Pitu
En la agenda mediática sólo se recorta el abordaje de la noticia en torno de las familias sin techo que ocupan los terrenos del Parque Indoamericano y el choque con los que poseen una casa y rechazan el reclamo de los que no la tienen. Al tiempo que cuentan cadáveres como si fueran monedas, los periodistas reducen los márgenes de acción política de las autoridades locales y nacionales al mero monopolio de la fuerza pública para desalojar el espacio verde. Y asimismo, se empeñan en tender sobre asépticos jergones a los representantes que conducen la toma para despanzurrarlos, mientras escamotean o edulcoran la verba fascista del jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, para no yugular las aspiraciones presidenciales de un referente de su clase.
Entonces, la derecha se golpea el pecho y repite recetas fugaces e inexactas. Como tras el tiroteo de la pizzería La Real de Avellaneda en 1968 o la Masacre del Puente Pueyrredón en 2002, la primera versión que esbozaron los uniformados y el líder del Pro fue la clásica hipótesis de que las víctimas se habían matado entre ellas el pasado martes.
Pero no se puede tapar el sol con las manos. Porque al calor de las fogatas, ancianos, hombres, mujeres y niños no sólo se abrigan de las acechanzas de quienes los quieren sacar a patadas y balazos sino también de los que quieren desnudarlos para contarles las costillas.
Y es que para los diarios y sus auspiciantes, la gente que acampa en Soldati no tiene historia sino prontuario, diría el escritor desaparecido Rodolfo Walsh. “No los conocen los escritores ni los poetas; la justicia y el honor que se les debe no cabe en estas líneas; algún día sin embargo resplandecerá la hermosura de sus hechos, y la de tantos otros, ignorados, perseguidos y rebeldes hasta el fin”, escribió en ¿Quién mató a Rosendo?
La misma operación ideológica pesa, por estas horas, sobre la espalda del compañero Alejandro “Pitu” Salvatierra, uno de los delegados de la Villa 15 en Ciudad Oculta con activa participación en la toma. Como si su trayectoria pudiera ser reemplazada por una sentencia o su vida cupiera en una condena que ya pagó, un grupo de envenenadores de conciencias del gremio periodístico lo ataca por ser kirchnerista y militar en nuestra agrupación política, bajo la conducción del legislador Francisco “Tito” Nenna.
No termina, en definitiva, de comprenderse si lo que fastidia a Clarín, Perfil o Urgente 24 es que una persona que purgó en la cárcel un delito pelee por sus derechos al salir o si lo que irrita a los editores de esos medios y los que reprodujeron su contenido por otros soportes es que Salvatierra sea kirchnerista. Quizá consideren que Nenna debería expulsarlo de su corriente política por haber estado preso o tal vez pretenden que el dirigente de la CTA resulte socialmente condenado por compartir un espacio de militancia con un hombre que estuvo tras las rejas, salió, consiguió trabajo y formó su familia.
La catarata de basura informativa que esos mismos medios de comunicación propalaron para salvarle los calzones a Macri no empaña ni diluye el orgullo de “Pitu” y los militantes de La Tendencia Nacional y Popular por poner el hombro junto a Tito para profundizar el proyecto que hoy encabeza la presidenta Cristina Fernández. Y los ríos de tinta que escupen los canallas resbalan sobre la convicción de que el problema de Soldati no es que Salvatierra estuvo preso o milite en una agrupación kirchnerista sino que la administración de Macri no construye viviendas y apuesta a los desalojos para barrer a los pobres bajo la alfombra.
06 diciembre 2010
Rossi se despachó contra las corporaciones

Un mes sin Néstor

Crónica del homenaje de la cultura y la política a Néstor Kirchner en el ND Ateneo

Compañero de La Tendencia refuta a periodista del diario español El País

A la periodista Rosa Montero se le salió la cadena cuando vio al pueblo argentino en las calles tras el fallecimiento de Néstor Kirchner. Y escribió en el diario español El País una catarata de pavadas reaccionarias. Sin embargo, un compañero de La Tendencia la puso en vereda. Compartimos el artículo de la escriba y la respuesta de nuestro amigo kirchnerista.
Dolor
Por Rosa Montero
Estoy en Argentina, país que amo, en plena resaca mortuoria por Kirchner. Desconfío de las multitudes emborrachadas de sentimientos y me asustan esos paroxismos colectivos que hacen que tu criterio individual desaparezca sumergido en la masa. Diversos experimentos científicos han demostrado que el ser humano prescinde con temible facilidad de su responsabilidad moral si se siente amparado por la muchedumbre. De hecho, ese es el principio que desencadena los linchamientos. Además, la horda enardecida y unánime posee un atractivo venenoso al que nadie es inmune; por ejemplo, los grandiosos desfiles del nazismo eran de una belleza contagiosa, como demostró la cineasta Leni Riefenstahl. Quiero decir que, de primeras, la marea necrófila que vive Argentina me resultó inquietante.
Y, sin embargo... recuerdo otro pantano emocional parecido, la muerte de Lady Di. Y recuerdo lo que me dijo al respecto la premio Nobel Doris Lessing: "Sí, al principio la exagerada respuesta popular me resultó falsa y desagradable, hasta que me di cuenta de que en realidad todo el mundo está muy necesitado de llorar". Cierto: nuestra sociedad vive de espaldas a la muerte y hemos perdido para siempre los viejos ritos sociales funerarios. En 1987 cubrí como periodista el naufragio de un pesquero gaditano: de sus 12 tripulantes fallecieron 10. La llegada de los cadáveres al pequeño pueblo del que procedían me dejó boquiabierta: todos los vecinos en la calle, sollozos, alaridos, abrazos, plañideras, mujeres repartiendo tazones de caldo con humeantes ollas. Todo tan excesivo pero también, seguramente, tan consolador: fue una muestra última de los antiguos duelos.
Hoy, en cambio, ya no sabemos compartir nuestras penas. Por eso necesitamos una excusa ajena con la que poder llorar en común el dolor propio.
La respuesta del compañero José Leandro Josipovich no se hizo esperar.
Señora, acabo de leer su artículo publicado en “El País” (“Dolor”), el segundo, creo, que le dedica a la Argentina en pocas semanas. Recuerdo el anterior, donde plasma una instantánea a la fecha sobre la Policía Argentina, haciendo gala de un desconocimiento supino del problema en sí. Escribir sin trabajo previo de documentación siempre es riesgoso.
En éste último dice amar al país. Puede ser. Lo que es seguro es que no lo entiende.
Desconfía Usted de las “multitudes emborrachadas de sentimiento” y le asustan “esos paroxismos colectivos que hacen que tu criterio individual desaparezca sumergido en la masa”. Esto se explica con muy pocas palabras: Usted no es una escritora popular. Esto sea dicho en el buen sentido ideológico del término. No me refiero a libros vendidos, que también los vendió Corín Tellado. Claro, ella al menos no se arrogaba el derecho de juzgar el comportamiento de un pueblo.
El criterio individual no desaparece, se conjuga con el de tantos millones para conformar lo que por estos lares llamamos ser nacional. La 2ª República Española dio al mundo un hermoso ejemplo de ello (soy nieto del exilio). Pero del 75 en adelante, ni noticias. Solamente negociados, “pactos de la Moncloa” y corruptelas diversas para que el fascismo quede impune. Total, destapamos fosas comunes 50 años después, pero de Justicia, nada. Si Garzón intenta investigar, que vaya preso. El caso es no tocar a los de siempre. Coincidirá en que esta no es la mejor base moral para construir una sociedad democrática.
Esta es una de las razones por las cuales nuestro ex presidente Kirchner fue y es llorado y recordado por su pueblo. Desactivó las triquiñuelas de la derecha para escapar con la suya y devolvió a los genocidas al lugar donde deben estar: la cárcel.
Pero no fue sólo eso. También lo sacó del pozo económico a donde lo habían conducido los ideólogos aliados de los asesinos de la dictadura. Hoy día tenemos mucho menos de la mitad de la relación deuda/PBI de España, y un tercio de los parados. Falta mucho, lo admito, pero estamos firmes en el camino.
En este país no hay partidos de oposición que se puedan llamar como tales. ¿Por qué? Porque las propuestas de todos ellos, neoliberales, ardieron en las llamas del 2001, hundidos por un pueblo cansado de las miserias a que fue sometido.
La oposición son los medios de comunicación oligopólicos. Esos donde Usted escribe. Botón de muestra: vino Usted esta vez al país a ser jurado de un concurso literario organizado por el diario “Clarín”, cuyo imperio mediático tuvo origen en contubernios con la dictadura y cuya dueña está fuertemente sospechada de ser apropiadora de niños secuestrados por el Terrorismo de Estado.
La comparación con las masas que muestra Leni Reifenstahl me parece, no puedo negarlo, una canallada. Un buen trabajo de respaldo a su artículo podría haber sido detectar cuántos campos de concentración tiene la democracia Argentina, cuántos presos políticos, cuántos asesinados, cuántos torturados, cuántos discriminados siquiera. Si encuentra alguno, ahí sí podremos discutir. Por el momento, miente.
Señora, algo es seguro. Con su miedo a las masas, Usted no hubiese sido una miliciana en el ´36, tampoco una “sans culotte” en la Revolución Francesa. Más bien la veo como una burguesita que espera que los beneficios que se ganaron las otras le sean echados por debajo de la puerta. Si Dios quiere.
Su contrapartida del entierro de Diana me parece risible. Que Corín Tellado la perdone.
Consejo: trate de entender a otros pueblos antes de escribir sobre ellos. Y lea a Almudena Grandes. Ella le puede dar un par de consejos.
No la saludo.
José Leandro Josipovich